1) Presentación del caso:

Se trata de una chica que vino a consultar para hacer una ortodoncia con el objetivo de corregir la posición de la 42.

Justo en frente de este diente presentaba un anillo de piercing que, en consecuencia de la fuerza centrípeta del labio provocaba una fuerza directa en el diente en dirección lingual provocando un apiñamiento incisivo.

 

2) Vestibulisación del 11:

La presión del anillo no se hace sólo en la dirección lingual del incisivo inferior, sino también en la parte lingual del incisivo superior, la parte del anillo que está fuera de la lengua presiona la cara lingual de este diente.

 

3) Desgaste del borde incisivo del 11:

La presión del anillo en el 11 provoca unas micro-fracturas del borde incisivo de este diente.

En consecuencia tenemos un desplazamiento de los dos incisivos y una fractura del borde incisivo central superior, provocando un desequilibrio de la oclusión.

 

4) El riesgo geopático:

Al nivel energético un piercing puede provocar un deposito metálico en el organismo y otra vez mas evidente cuando hay metal en la boca, creando una corriente galvánica que favorece este depósito.

No es aconsejable llevar estos anillos en la boca, labios o lengua porque la presión muscular puede desplazar los dientes y provocar daños no sólo estéticos, sino del equilibrio oclusal.

Piercing labial
Piercing labial incisivo superior
Piercing labial incisivo inferior